lunes, 25 de febrero de 2013

"El despertar de los sentidos" (Taller de Música Vivencial y Biodanza.)



“El Despertar de los Sentidos”

TALLER DE MINDFULNESS,
MUSICA VIVENCIAL Y BIODANZA.

      Dedicado a la celebración de la Primavera.

Dentro del ciclo de talleres de Conciencia Corporal que venimos impartiendo en Can Rosich (Pineda de Mar), en esta ocasión y aprovechando la inminente entrada en la primavera, el próximo 15 de Marzo realizaremos un taller para el desarrollo de la conciencia y la atención plena, utilizando principalmente los recursos del movimiento, el ritmo, la música vivencial y la biodanza.

         La importancia del despertar de los sentidos reside en que el despliegue sensorial moviliza la energía para vitalizar y desbloquear el cuerpo.

 Esta recuperación de la sensibilidad nos reconecta con nuestro corazón  y nos invita a la apertura de la energía emocional y a la conciencia testigo.



A través de la biodanza, la música vivencial y la contemplación trataremos de integrar movimiento, emoción y conciencia.

Con movimientos lentos y sencillos, donde lo importante no es la habilidad técnica sino el sentir, el experimentar y el gozar con lo que se hace, sentiremos el despertar del cuerpo a medida que se llena de energía al ser activado por el movimiento, el gozo de la emoción y la conciencia unidos.

Un taller para conectar con la alegría de vivir, para sentir con plenitud y permanecer despierto y receptivo a la vida.




   PROGRAMA DEL TALLER:

- Reflexión psicológica y antropológica sobre la Primavera.
- Audición comentada y vivenciada de musicas de primavera. (Vivaldi. Silvio          Rodríguez).
- Totems arquetípicos: animal y vegetal (Enraizamiento ritual).
- Ritmos ancestrales: la percusión y el trance.
- Movimiento y emoción: del Vals al Tai-Chí.
- Danza de la Lluvia.
- El "saltar" y la celebración.
               (Descanso)
- Contemplación y Atención Plena: Olfato y Tacto.
- Plegaria de la Pacha Mama.
- Ingesta Consciente 1: Ritual de la Pacha Mama.
- Ingesta Consciente 2: Ágape Mediterráneo.
- Meditación Guiada: "La Energía del bosque".
- Celebración final.




Fecha del taller:   Viernes, 15 de Marzo de 2013
Lugar: Can Rosich (Pineda)
Horario: de 17 a 20 h.
Imparte:  Lauren Sangall  (Psicoterapeuta)
Precio: 30 €  (incluye consumición de coktail de frutas en la tertulia de despedida).
Materiales necesarios: ropa cómoda, calcetines, zapatillas, esterilla,          almohadilla y algún instrumento de percusión (cualquier objeto puede servir, desde un botella de plástico a un bote, una caja de cartón, etc.,etc.).
Contacto para reservas: Tel. 93 751 63 54   
                                     e-mail: laurensangall@gmail.com




lunes, 11 de febrero de 2013

“¡Decir No, para poder decir Sí! (1ª. parte)



            “Me siento hoy como un halcón
          herido por las flechas de la incertidumbre.”

    Eso cantaban El último de la Fila en un precioso tema que titularon “Insurrección”.

            Las heridas de la incertidumbre hace que se tambalee toda la estructura  que hemos venido construyendo y a la que nos hemos ido agarrando desde niños. Nuestra “seguridad” no es más que una carcasa, un huevo protector para que pueda brotar, en su momento, nuestro potencial. Y esto ocurre cuando comenzamos a plantar cara y a decir No.



            Pero dominar el arte de vivir es complicado y lleva su tiempo. Y es que la Vida –no me cansaré de decirlo- es paradójica. Y es dinámica. Uno puede zambullirse  en los tratados de Psicología y acabar aún más desconcertado,  pues puede ir encontrando contradicciones por doquier… No resultará difícil hallar textos acreditados que  enfatizan la importancia que tiene, para lograr la correcta evolución psicológica, la buena asimilación de los modelos educativos y la acomodación a las normas. En definitiva: parece que sea del todo necesario aprender el sí de la obediencia.


            Sin embargo, por otro lado, descubrirán todo otro sector que no escatima esfuerzos en declarar, sin descanso, los beneficios de saberse rebelar y plantar cara. “¡Aprenda a decir No!”, ¡Diga No sin sentirse culpable!”, ¡No diga Sí cuando quiera decir No!” y todo un arsenal de títulos similares corroboran la importancia que se le concede al desarrollo de la autoafirmación y la asertividad personal.





            Pero la cosa no queda aquí: si seguimos sumergiéndonos en estudios de una psicología más profunda, en los dominios de la Psicología Transpersonal, la cual va tendiendo sus brazos desde la conciencia existencial hacia los confines de la espiritualidad, parecería, entonces, que habríamos de renunciar al No y volver al Sí, a fin de saber aceptar, pues sería a través de la aceptación como se lograría, por fin, el auténtico equilibrio y la armonía. Entonces… ¿en qué quedamos? ¡Ahora sí… ahora no… ahora otra vez que sí…! ¡Como les decía! ¡Todo parece tan ontradictorio…!


            ¡Pero no lo es! ¡No es contradictorio! ¡Es paradójico! ¡Porque la vida es paradójica! ¡Y dinámica! ¡Todo a su tiempo! ¡Que no es lo mismo ceder que conceder! Veamos si logro hacerme entender…



            Volveré a echar mano de aquella cita bíblica del Eclesiastés: “Hay un momento para todo y un tiempo para cada acción bajo el cielo: un tiempo para nacer y un tiempo para morir… (…) un tiempo para llorar y un tiempo para reír… (etc.)”  A la cual habríamos de añadir: “… y un tiempo para obedecer y un tiempo para encarar… y otro tiempo para perdonar.” O lo que sería lo mismo: “Un tiempo para el “sí” y un tiempo para el “no”, antes de que llegue el tiempo para el SÍ definitivo.


            Todo esto nos lleva a entender que en la vida, en nuestro viaje existencial, al ir evolucionando vamos atravesando diferentes etapas, a cada una de las cuales les corresponde un determinado estadio o nivel de conciencia.

            Así pues, en cuanto al tema que estoy tratando, habremos de identificar 3 etapas, bien diferenciadas y de evolución progresiva. A saber, a grandes rasgos: La primera sería una etapa en la cual lo que ha de aparecer y prodigarse es el “sí”. Un “sí” obediente y receptivo, necesario para la imprescindible asimilación. Sin embargo, lo característico de la segunda habrá de ser la irrupción del “No”. Esta segunda etapa se puede prolongar indefinidamente hasta lograr acceder a una tercera y definitiva etapa, representada por el “SÍ”, pero esta vez en mayúsculas.

            La 1ª., pues, sería la etapa de la Obediencia.
            La 2ª., la de la Rebeldía y la Insurrección.
          Y a la 3ª., podríamos llamarla la de la Libertad. La de la auténtica Libertad, tan sólo experimentada por los contumaces buscadores que recorren el camino hasta el final.





            Es por eso que antes de poder llegar a ser libres, verdaderamente libres, habremos de aprender a desobedecer. ¡Tenemos que desaprender la obediencia! ¡Hemos de ser rebeldes!


            Sería por ello que la canción de Manolo García y Quimi Portet concluía: “…Me siento hoy como un halcón… llamado a las filas de la Insurrección.”

     (Continuará en el siguiente post.)

           

 Escrito por:Lauren Sangall Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Premia de Mar -Barcelona-     
 T. 93 751 63 54      e-mail: laurensangall@gmail.com 



            

lunes, 28 de enero de 2013

“Pasar por el tubo” (“El lecho de Procusto”)


                       
         
          
            La sociedad no quiere individuos. Tan solo quiere ciudadanos. Por eso desarrolla toda una inmensa maquinaria que pueda producir en serie al “ciudadano estándar”. La sociedad no tolera bien la individualidad porque tal cosa haría que se le escapara de las manos su control sobre ti, sobre mí… sobre cada uno de nosotros. Porque tú eres único. Imprescindible. Absolutamente indispensable… Pues eres una parte del Todo, y por tanto, como parte, intransferible y completamente necesaria.


            Pero vivir plenamente nuestra individualidad, nuestra unicidad, nos haría inmensamente creativos e impredecibles, y eso no puede tolerarlo la sociedad. ¡Aún no estamos preparados!




            Nuestra propia inmadurez para vivir en libertad, para convivir con responsabilidad y respeto nos obliga a crear una sociedad artificial plagada de normas, preceptos, prohibiciones, imposiciones que nos esclavizan y nos inmovilizan, a veces de forma asfixiante.




La sociedad necesita normativizar, poner orden y límites. Y en este afán por el control se refuerza sobremanera la estandarización: el hombre estándar es el modelo de ciudadano adaptado, y de esa forma quedan excluidos tanto el deficiente como el genio. Es el triunfo de la mediocridad condicionada a cambio de una convivencia soportable… ¿Pero hasta dónde y hasta cuándo soportable? El orden social ha ido creando unas estructuras para poder garantizar nuestra propia supervivencia. ¡Está bien! ¡Es necesario! Pero también es preciso que podamos seguir evolucionando. La Institución social ha de estar a nuestro servicio, sin embargo esta ha ido desarrollando tanto poder que  se ha ido invirtiendo los términos. ¡Se ha pervertido!




Este rasgo tan característico de hacernos “pasar por el tubo” a toda costa ya fue detectado desde bien antiguo, y así lo dejó magistralmente reflejado la mitología griega, con la magnífica alegoría conocida como “el lecho de Procusto”.




Cuenta el mito que Procusto (una especie de gigante, hijo de Poseidón) vivía en la montaña, pero justo antes de llegar a Atenas. Digamos que a las puertas de la Gran Ciudad. Había hecho de su casa una posada donde recibía siempre de buen grado a todo aquél que por allí pasaba. Después de días y días de largo camino por sendas  inhóspitas y bosques plagados de alimañas, durmiendo al cielo raso expuestos a las fuerzas de la Naturaleza, los peregrinos, caminantes y demás viajeros encontraban un gran alivio en la amabilísima hospitalidad de Procusto.

“Pasen la noche aquí, en un confortable lecho”, les invitaba. “Tomen un baño caliente, disfruten de una opípara cena… y después de una reparadora noche  durmiendo en este blando y acogedor lecho, mañana por la mañana podrán entrar en Atenas mucho más presentables. ¡Como auténticos ciudadanos!” Así pues, no había quien se resistiera ante tal ofrecimiento. Tras un relajante y perfumado baño se sentaban a la mesa, donde Procusto les ofrecía exquisitas viandas… pero, ¡eso sí!, acompañadas de un embriagador vino donde el gigante había mezclado una intensa dosis narcótica, un brebaje que hacía entrar en un profundo sueño.


Una vez anestesiados, el posadero maniático de la uniformidad los colocaba en el lecho y, acto seguido, comprobaba si el incauto viajero cabía de sobras, estirado en la cama o si, por el contrario, era más largo que las medidas del catre. Hechas tales comprobaciones, Procusto sacaba serruchos o poleas y realizaba los “ajustes necesarios”: a los que eran más cortos los estiraba hasta descoyuntarlos, y a los que se pasaban de la raya les serraba los miembros, amputándoles por donde fuera preciso. La cuestión era que encajaran a la perfección en aquel lecho. ¡Que dieran la medida exacta!




Después de pasar por el lecho de Procusto, nadie tenía unas piernas más largas o un cuello más corto. Todo el mundo se adaptaba ya a la medida estándar. Así… ¡ya estaban listos para entrar en Atenas! Y así hacían la entrada en la Gran Ciudad: descoyuntados o amputados, con su paso natural desfigurado… pero dando la talla de un buen ciudadano. ¡La talla perfecta del ciudadano estándar!



 Escrito por:Lauren Sangall Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Premia de Mar -Barcelona-     
 T. 93 751 63 54      e-mail: laurensangall@gmail.com 





lunes, 14 de enero de 2013

¿El dinero da la Felicidad? (¿O el poder está dentro de ti?)


           

            ¡Dichosa “Cuesta de Enero”!

Ya decía aquel viejo refrán aquello de que “las penas con pan son menos”.  ¿Pero, en realidad… creen que es el dinero lo que proporciona la felicidad? “¡Si no la da… al menos ayuda!”. Esa es una cuestión que he preguntado en múltiples ocasiones, a diferentes personas, y la contestación que con más frecuencia he obtenido ha sido exactamente esa: “si no la da, al menos ayuda.”


No piensen que desprecio esa respuesta, pues considerar una buena ayuda el poder contar con la abundancia y la riqueza económica, me parece bastante lógico y razonable. De forma concreta, recuerdo que más de una vez he escuchado decir: “¡A mí me toca ahora el gordo de la lotería y verás que rápido se me van todos los males!” Y fue, precisamente, el escuchar esta reflexión lo que me hizo desarrollar la siguiente fantasía, la cual he utilizado después en mi consulta de psicoterapia, como ejercicio de toma de conciencia. Les invito, desde aquí,  a compartirla:



Imaginen que, efectivamente, ganan hoy, por ejemplo, el premio del “bote de la primitiva” (pues la “dichosa cuesta de enero” les habría impulsado a probar suerte y habrían jugado esta semana). Así pues, les han tocado… pongamos… 5 millones de euros.  ¡¡5 MILLONES DE EUROS!! Tal vez, para un actual futbolista de élite no sorprenda en exceso esta cifra, pero para un ciudadano de a pié, para un trabajador estándar representa algo incalculable. ¡Necesitaría sumar todo el dinero ganado a lo largo de DIEZ VIDAS, para llegar a aproximarse a esa cantidad. Por lo tanto, encontrarse con toda esa riqueza, de golpe, representaría un evento absolutamente excepcional.



Miren el boleto… comprueben de nuevo la coincidencia de los números… y… ¡Sí! ¡Son los ganadores! ¡Propietarios de 5 millones de euros! Pues bien: en ese preciso momento… ¿qué sentirían?

Muy probablemente, “un subidón tremendo de energía”. He elegido esta frase porque la mayoría de las personas a las que he invitado a imaginarlo, se han expresado de una forma similar: “Un gran subidón”, o también: “Una inmensa euforia”, “una alegría inenarrable”, “¡ganas de reír, de llorar, de saltar… de vivir!” Todos, de alguna manera, coinciden en que ante una situación semejante, experimentarían la emergencia de un sentimiento expansivo. Se sentirían radiantes, pletóricos, enérgicos… ¡Super energéticos!

Entonces es cuando yo les pregunto: “¿Y quién o qué es lo que os ha dado toda esa energía?” Ante lo cual, la respuesta que he obtenido siempre ha sido unánime: “¡Los 5 millones!”
“¿Pero están seguros?” “¡Hombre; Tú dirás!”


Sigamos, entonces, desarrollando un poco más esta situación hipotética: Pongamos, pues, que en esa situación descrita se encuentran verdaderamente expansivos, contentos, alegres, animosos… etc. Tan intensa resulta ser esa excitación de ánimo que experimentan y que consideran tan placentera, que deciden guardar el boleto premiado en un banco y “callarse la boca” de momento. Es decir: no explicarían nada. Absolutamente a nadie. Ni se gastarán un céntimo del premio durante al menos… una semana. Por el momento, se dan una semana de plazo para digerir, secretamente lo acontecido.


Pues bien, a partir de ese momento, es fácil suponer que la animosidad se mantendría a lo largo de la semana. Se despertarían cada mañana sin esperar al despertador, con una sensación de amanecer radiante y se levantarían energéticos y activos… Y cumplirían con el “guión del día” sin perder en ningún momento esa socarrona sonrisa, con la que estarían escondiendo tal delicioso secreto.

Con semejante estado de ánimo, podrían continuar suponiendo que pasarían la semana con más energía que nunca. Una semana como jamás habían estado: sin perder en ningún momento el entusiasmo. Siendo así, al cabo de los siete días, pueden decidir, entonces, prolongar el periodo de secreto hasta un mes, para así seguir disfrutando por unos días más esa magnífica sensación.



Y podemos continuar fantaseando nuevas consecuencias a partir de lo propuesto, como, por ejemplo, que con el despliegue de buen humor y positividad que están expresando, y con esa mayor soltura, arrojo y atrevimiento, podrían ir provocando experiencias estimulantes, conociendo a nuevas personas, estableciendo nuevas relaciones…. Permitiéndose nuevas aventuras insospechadas hasta entonces… ¡en fin! Podría decirse que desde el día de la noticia del boleto ganador se han transformado en personas rebosantes de energía, alegría y buen humor. “¡La energía que les dan los 5 millones de euros!


Y bien, transcurrido el mes (¡Un mes o los meses que quieran! ¡Total, se lo están pasando en grande saboreando su buena fortuna…! ¡Pero ojo: no se les pasen, tampoco, la fecha límite para reclamar el premio!), se deciden, pues, por fin, a acudir al banco para que les hagan efectivo el dinero del premio… y entonces descubren… ¡Que todo ha sido una equivocación! Inventen la historia que prefieran, pero de lo que se trata, en definitiva, es que no hay ningún premio que retirar, ni nunca lo ha habido! ¡No les ha tocado nada! ¡Ni un céntimo!


¡Vaya planchazo! ¡Pero atención, y aquí está lo bueno:   Llevan un mes --o tres meses- gozando de una animosidad y una energía inmensas! ¿Y de dónde  decían que había salido toda esa energía? ¿De dónde procedía toda esa felicidad? ¿Del dinero, decían? ¿De qué dinero? ¡Si ni hay ni nunca ha habido ningún dinero!

“¡Pero yo pensaba que sí!” Se suele argumentar. ¡Ah! “¡Pensaban!” Así que esa fuerza y esa energía impetuosa se la habían transmitido y despertado un pensamiento.  “La fe mueve montañas”, escribió San Pablo. Entonces, toda esa energía y euforia que han estado expresando durante todo este tiempo resulta ser algo que les pertenece, absolutamente, a ustedes. Sencillamente la tenían latente, escondida, replegada… A través de un pensamiento le “han dado al interruptor” y se han desplegado… Han salido al exterior.

Esa energía, esa alegría… ese entusiasmo, pues,  son una capacidades que en estos momentos, fuera ya de mi fábula, siguen estando dentro de ustedes. ¡Ahora mismo! ¡A su disposición! ¡Tan sólo necesitan encontrar el “interruptor” que les de acceso a ellas!


Sí, tal vez “las penas con pan sean menos”, pero tal vez, también, como escribiera Louise Hay, y la hiciera mundialmente famosa, tal vez, digo, “el poder esté dentro de tí”.


Escrito por:Lauren Sangall Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Premia de Mar -Barcelona-     
 T. 93 751 63 54      e-mail: laurensangall@gmail.com 

viernes, 11 de enero de 2013

IV Taller de Conciencia Corporal y Mindfulness.





TALLER DE CONCIENCIA CORPORAL
Y “MINDFULNESS”.

Taller teórico-práctico de Introducción
 a la Conciencia Sensorial Integrativa. (IV)


El 1 de Febrero reemprendemos los talleres de Conciencia Corporal en Can Rosich.
En esta ocasión, nos centraremos especialmente en las lecciones básicas de “Mindfulness”, a fin de ir disponiéndonos hacia una Mente Fresca y una Atención Plena.

La estimulación de la Conciencia Corporal y la práctica de Mindfulness nos confiere una actitud mental abierta y receptiva, lo cual va permitiendo un mayor aporte de conciencia en nuestra vida cotidiana.

Los beneficios más constatados de Mindfulness son una mayor concentración y mejor sintonización con uno mismo, así como con los demás, aumentando nuestra empatía. Disuelve la ansiedad, calma el miedo y el dolor y equilibra emocionalmente.

Por su parte, habitar el cuerpo, nos insufla entusiasmo, nos hace vivir inspirados, nos vitaliza y nos irradia de energía.


En este cuarto taller, se tratarán los siguientes puntos:

-      - Repaso de elementos básicos (Postura, Respiración y Movimiento).
-      - El “darse cuenta” (“awareness”).
-      - Imaginación y conciencia sensorial.
-      - Consumo y Nutrición Consciente.
-      - Ritual “del Té”.
-      - Dolor y Sufrimiento: Desbloqueo.
-      - Espacio Interior.





Fecha del taller:   Viernes, 1 de febrero de 2013
Lugar: Can Rosich (Pineda)
Horario: de 17 a 20 h.
Imparte:  Lauren Sangall  (Psicoterapeuta)
Precio: 30 €  (incluye consumición de coktail de frutas en la tertulia de despedida).
Materiales necesarios: ropa cómoda, calcetines,  esterilla y          almohadilla.
Contacto para reservas: Tel. 93 751 63 54   
                                     e-mail: laurensangall@gmail.com