jueves, 22 de septiembre de 2011

"La Ley del Efecto Contrario."




 Escribía Montaigne, el filósofo humanista francés, que cuando fortificas tu castillo, estás llamando a voces al enemigo, para que te ataque.
        
Es algo comprobado que cuando algo se teme de forma intensa, siempre exageramos: le damos mucha importancia al tema, lo vamos sobrevalorando y, aunque quizá no seamos del todo conscientes, le vamos dedicando mucha más atención de lo que podamos suponer, ponemos mucha “energía mental” en ese asunto. Con todo ello, de alguna u otra manera, conseguimos hacer bueno aquel misterioso adagio que dice que aquello en lo que más nos concentramos es lo que más hacemos expandir en nuestra vida.

     Todo esto tiene mucho que ver con la Ley del Efecto Contrario. Quién ha desarrollado más este tema fue el hipnólogo francés Emile Coué, aunque ya había sido descrita, reiteradamente,  en los antiguos textos Zen. Pues bien: resulta que cuando se teme alguna cosa, la reacción mental más habitual es la de resistirse: apartándola, evitándola, alejándose de ella… En definitiva: negándola.


Mareamos la perdiz y… ojos que no ven, corazón que no siente…Pero se resiente. De eso no cabe la menor duda. En eso se basa el mecanismo de represión que descubrió Freud: cuando algo nos asusta hasta el punto de no soportar su presencia, la mente se niega a verlo, a reconocerlo y, entonces, hace un punto ciego. Es decir: lo reprime y lo aparta de la conciencia. Como si nunca hubiera ocurrido.

¿Pero a dónde va a parar esos recuerdos con todo el temor que nos provocaban? ¿A dónde se los lleva la mente? ¿Dónde los ha metido?

Digamos que los sepulta en sus regiones más profundas, donde no tengamos acceso a esos recuerdos… y al temor que les tenemos. Los encierra en las escondidas y oscuras mazmorras del Inconsciente (algunos lo llaman Subconsciente) pero el asunto no queda así zanjado. ¡Ni mucho menos! Pues resulta que allí siguen existiendo. Y aunque uno permanezca ignorante de su existencia, no por ello deja de sufrir sus consecuencias, sin que sepa relacionar una cosa con otra. Pues  estos recuerdos reprimidos intentan continuamente liberarse y es esto, precisamente,  lo que nos provoca las reacciones descontroladas, los complejos y los temores.

Pero no nos apartemos demasiado del tema central: decíamos que cuando algo no nos gusta, cuando tememos algo, nos resistimos a ello. Y con esa resistencia, lo intentamos apartar de nosotros, pues lo estamos juzgando  como malo. Y con nuestro juicio dividimos el mundo: Bueno/Malo… Amigo/Enemigo… Amor/Odio…  Pero el mundo de verdad no está dividido. La Realidad es Una. Como decían los antiguos filósofos chinos, la Realidad es como un círculo, una Rueda girando sobre Sí misma, donde el Ying y el Yang representan los dos puntos equidistantes de la circunferencia. 


En todo momento, el Ying se desplaza hacia el Yang, mientras que el Yang lo hace hacia el Ying. Igual que el día y la noche, por poner tan sólo un ejemplo: mientras en España es de día, y el propio día va transcurriendo, desplazándose hacia la noche… al mismo tiempo, en Australia es de noche, y la propia noche va transcurriendo, desplazándose hacia el día…

¿Pero que tiene que ver el Ying y el Yang, nuestras resistencias, la ley del Efecto contrario, el Inconsciente y los recuerdos reprimidos con que queramos evitar a toda costa aquello que no nos guste o que nos pudiera dar miedo?
Todo va a parar a lo mismo: al resistirnos a algo, al apartarlo de nosotros evitándolo desesperadamente, lo que hacemos es desplazarnos hacia el otro lado, huir hacia el polo opuesto, ofreciendo el máximo de resistencia… y contra más nos resistamos, con más atracción se irá desplazando nuestra mente hacia el otro polo. Lo que hemos rechazado como negativo nos va atrayendo hacia él, como un poderoso imán. El “No” es la gran provocación. La invitación más irresistible. Como el Árbol Prohibido del Edén. Cuando insistimos exageradamente en evitar algo, en no hacer algo, la presencia de este “algo”, de este “evitar” se va haciendo insoportable, hasta el punto de dominar y ocupar toda nuestra atención. Al final, tan sólo pensamos en eso, o estamos dominados por aquello que hemos rechazado.
Este mecanismo está presente en infinidad de conductas y de trastornos psicológicos: ansiedad anticipatoria, imposibilidad de desengancharse de adicciones, insomnio, disfunciones sexuales, fobias, etc., etc.,
Tal vez la antigua fábula oriental del joven impetuoso pueda ilustrar, con más claridad, lo que he tratado de exponer en este artículo: Un joven muy impaciente e impetuoso exigió, en una ocasión, a un maestro espiritual que le revelara, inmediatamente, el secreto de la Iluminación. Exigencia que hizo con muy malas formas. El maestro le respondió que no había ningún problema, únicamente que el joven tenía que cumplir un requisito previo, pues de lo contrario, con tan sólo oír el secreto, podría morir. “Y te advierto que el requisito es difícil de cumplir”, le dijo el maestro.“¡Dime de una vez de qué se trata!”, gritó el joven impaciente.
Para poder escuchar el secreto, has de permanecer todo el día anterior sin pensar en monos”, le reveló el maestro.
“¿Sin pensar en monos?!!!”
“¡Exacto! Durante veinticuatro horas seguidas has de evitar completamente el tener pensamientos sobre monos”, le aclaró el maestro.
“¿Pero qué tontería es esa? ¡No hay nada más fácil que lo que me pides!”, replicó el muchacho.
“¡Muy bien! Pues mañana te espero a esta misma hora. Y si has conseguido estar las veinticuatro horas sin pensar en micos, te revelaré el secreto de la iluminación”. Y se despidieron hasta el día siguiente.
Pueden imaginar lo que le ocurrió al jovenzuelo impetuoso. Tan sólo partir, comenzó a “comerse el coco”: “¡Qué raro! ¡Pero, bueno, no hay ningún problema! ¡Yo nunca me he interesado por los monos…! ¡En mi vida me han importado un bledo los monos…! ¿Qué se me habrá perdido a mí con los monos…?” Y dale que te pego con los monos… “¡¿Pero que estoy haciendo?! ¡Si ya estoy pensando en monos…! ¡¡Sin darme cuenta, no hago más que pensar en monos…!! No paro de darle vueltas y más vueltas al tema de los monos!! ¡Tendré que empezar de nuevo y contar veinticuatro horas a partir de este momento! ¡Y esta vez tendré más cuidado!”  Pero al siguiente instante de haberse hecho semejante propuesta, ya estaba de nuevo de vuelta con el tema de los monos…Y de nuevo volvía a intentar dejar de pensar en ellos… y de nuevo volvían a saltar en su cabeza… Más y más monos… Cada vez más monos…
No hace falta explicar porqué al día siguiente no acudió a la cita con el maestro. Ni al otro día tampoco… De hecho, no le quedó más remedio que convertirse en un amaestrador de monos.

                  

6 comentarios:

  1. ¿Y que hay de la "Ley de atracción"?

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    1. El Universo es pura vibración. Cada cosa, cada pensamiento, cada situación genera una vibración... Y las vibraciones armónicas, o en sintonía, se acoplan, se buscan, se encuentran...
      Es un tema fascinante, pero también vulgarizado de forma muy ingenua últimamente, por la corriente New Age. No es tan simple como aquello de que "atraes aquello que piensas".
      Más importante que lo que piensas es: "¿Qué piensas de lo que piensas?"
      Es un tema que da para mucho y mucho...
      Gracias, Irlandy, por participar.

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  2. CIERTOO.......SOBRE TODO CUANDO SE INVOLUCRAN SENTIMIENTOS Y DICE IO NO ME ENAMORO PARA NADA .........Y ZAZ LOTERIA JAJAJAJJA MUY BUENA EXPLICACIONNN TAL VEZ SI DEJAS DE RECHAZAR Y TE ACERCAS O ENFRENTASD LOS QUE TE CAUSA ESA ANSIEDAD .DESTERRARAS PARA SIEMPRE LO QUE TE IMPIDE BUSCAR LA FELICIDAD.

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  3. Me encantó esta Fabula...!
    Gracias por todo el texto enriquecedor...!
    Abrazos!

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  4. ¡Gracias, Enamora arte, por tu feed-back halagador
    La grandeza de la Red está en permitirnos compartir.

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  5. Siento que el mensaje es: cuanto más niegues lo que te ocurre o ha ocurrido ,más estará presente aquello que niegas y defiendes que no te ha ocurrido, y acabará dominando tu mente .Si tu mente te domina, siempre serás lo que no Eres en realidad, y nunca podrás dejar de Ser para llegar a Ser Feliz !

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